LUCHAS DESTEÑIDAS.
Se destiñó la luz
de aquel tibio abril.
Colgó las lágrimas,
que lavó la pena
y se hizo hueco
en los acantilados del olvido.
Palabras que en su filo
perfilaron dagas.
Brilló el desdén en sus palabras
y en los vértices de las fauces
el veneno se hizo rincón
y en su yo se desdibujó el alba.
Apiádate Dios y esboza el ingenio
que su credo reza,
ocultos en su altar
entre doctrinas que dormitan
las dinastías
de soles y lunas que se aman.
No recites tus pactos,
enjuiciando con vanidad
esta cruz tallada
a hierro y fuego
que saben
de opacas madrugadas.
DERECHOS PRIVADOS: G.LILIANA DIAZ - LILLY DIAZ.

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